31 de agosto de 2011

Se Abren Las Apuestas

Me la voy a jugar. Con un par de huevos o un par de lo que sea. Igual en un tiempo tengo que venir de nuevo a esta bitácora y, cagándome en todo, retractarme y decir que he sido un poco de pueblo y atrevido teniendo en cuenta como está el zoológico por el que me muevo en el día a día. Pero bueno, mientras no pase ahí estaremos desafiando a la fauna local. Así pues se admiten apuestas a ver cuánto me durará el juguetito. Aprovechando que he modernizado mi arsenal tecnológico en los USA estoy yendo al trabajo estos días con mi lector de libros electrónicos en vez del clásico libro de toda la vida. No es un producto nada caro, pero eso, con tanto hijoputa de paseo por las calles de esta ciudad cloaca que tenemos igual puede ser un reclamo y cualquier día me devuelven al pasado con un golpe de realidad y en cuestión de minutos.

Claro, tu vas en el metro, con su gente maloliente, su calor sahariano y sus cosas, y aprovechas para ir leyendo un poco, que siempre viene bien, y así no tirar esos minutos tontos del día. Total, que te sacas lector de libros electrónicos con lo último de Grisham. Te metes en la trama y te quedas absorto en los acontecimientos y vives lo que cuenta el autor mientras, de reojo, ves como la Maripuri de turno, que está sentada junto a ti, te mira y piensa que qué coño será eso que llevas en las manos con letritas pequeñas así todas juntas. Tú, por algún motivo, notas su aliento y su movimiento de cabeza, pero sabes que como no hay fotos ni dibujos ni sale la Esteban su curiosidad durará poco. Y entonces tu vecina curiosa se acuerda que a su Yesi, un día, la vio leyendo un libro y piensa que será lo mismo en versión posmoderna.

Total, que cuando te quieres dar cuenta ya sólo tiene ojos para ti un caco profesional que te tiene entre ceja y ceja y se ve leyendo al Grisham a tu costa. Así que espera el enésimo descuido de la semana de ti, que crees que vives en Suecia pero que, en realidad, lo haces en esta Barcelona de pandereta, puterío y banderitas que tenemos. Así que sin comerlo ni beberlo te conviertes en el objetivo de un hijoputa que se ha dado cuenta que trabajar es muy duro porque hace mucho calor y que como aquí las leyes son una mierda como un piano pues es mucho mejor hacerse freelance del hurto, que no robo, de todo lo que tenga baterías y/o dinero contante y sonante. Y así vivir sin horarios ni jefes ni nadie que te toque las pelotas. Un tirón por aquí y una manita por allí y botín fácil que me llevo. Y si, Dios no quiera, la policía les mete mano y se los llevan detenidos pues oyes, no pasa nada, unos besitos, un masaje, un tocamiento y a la puta calle.

Durante una época es en la línea amarilla, mañana saltarán a la roja, y pasado mañana irán a la verde o la fucsia, si es que eso un color. Y los políticos lo saben, pero como ellos van en coche oficial se las trae al pairo lo que le pase al sufrido populacho que va en metro. A mí qué me cuentas, que en mi barrio no pasa nada, dicen mientras el chófer les abre la puerta del Audi A8 a sus majestades para que se vayan de rositas y echándole cara al tema con un sonoro visca Catalunya, que eso no falta nunca. Y la policía también los conoce, y los seguratas del metro también y hasta seguro que comentan la jugada y toman algo después del “trabajo”. Pero claro, como las leyes no acompañan y esto es una casa de putas de nivel, pues tal como vienen van y hasta se descojonan de las fuerzas del orden. Como tiene que ser.

Lo mejor del caso es que hasta los usuarios del metro los conocen, los tienen fichados y hasta siguen sus aventuras robando a éste y aquél. Saben quienes son y los han visto actuar tantas veces que simplemente esperan al próximo “trabajito”. Y si todos tuviéramos un par de huevos, que no los tenemos, iríamos a darles de hostias hasta en el carnet de identidad, si es que tienen, y les pondríamos los puntos sobre las íes. Pero como eso no pasa hay que ir con cuidado para no acabar mal enfrentándose con esta fauna que juega en ligas distintas en las que todo vale. Así que tenemos que verlos, aguantarnos y cagarnos en todo lo que se menea sin poder hacer nada, que aún les harás pupita y te empapelarán los buenos o, peor aún, te llevarás dos hostias y un navajazo de regalo, además de perder tu lector de libros electrónicos.

Aunque bien es cierto que estos manguis se centran en los extranjeros, también es cierto que los locales los sufrimos a todas horas. Pero los guiris son su plato favorito. Como van empanados por la ciudad, mirando para aquí y para allá, cargaditos de dinero porque no se atreven a dejarlo en el hotel, pues les meten mano y les roban hasta el último céntimo. Y tan tranquilos, sabiendo que en dos días se marchan a sus pueblos y lo único que les quedará es un “bonito” recuerdo de esta nuestra ciudad. De la que hablarán pestes, por supuesto. Y eso que los japoneses, por ejemplo, vienen avisados de casa que mucho ojito en Barcelona. Les dicen que aquí los carteristas se ponen palotes cuando les ven con esas cámaras de última generación y esa inocencia nipona pidiendo a gritos, entre arigato y atakito, que les roben. Pero ni así, caen como moscas.

Y la fama sigue y sigue, y Barcelona se convierte cada día en un mayor agujero de estiércol donde por unos cuantos todos tenemos que ir con sumo cuidado si no queremos formar parte de las estadísticas. Mientras, los politicuchos de mierda que tenemos se la cogen con papel de fumar y miran hacia otro lado para no apretar mucho a los pobres inmigrantes que están al margen de la ley, que no sea que les llamen racistas, fachas o, incluso, hijosdeputa. Porque oyes, igual sí que no hay sitio para tanto malnacido en las cárceles patrias, pero a esos pobres chicos incomprendidos que han sido detenidos más de 50 veces por robos los metía yo en una cajita y los devolvía a sus países de origen con un lacito y una nota en el culo que dijera: “Métanselos por donde les quepan STOP que aquí de gentuza vamos más que servidos STOP si quieren les enviamos alguno de regalo STOP”.

En fin, que veremos cuánto tardo en venir a explicaros que mi lector de libros electrónicos ha pasado a mejor vida y corre por los arrabales de la ciudad en busca de algún comprador que dé por él dos reales y que además sepa leer, que eso va a ser más complicado. Lo único que espero es que, si llega a pasar, los cacos sean sensibles con este pobre pecador y se lleven el cacharro sin ensañarse con su dueño. Ya una vez eso pues bueno mira, ya denunciaré el caso a las fuerzas del orden para que se descojonen de mí un rato y que nos riamos todos juntos. Igual también llamo a la radio y escribo a los periódicos y me cago en la puta madre que parió a todos aquellos que pudiendo hacer algo para evitar que vivamos así no lo hacen. Lo que pasa es que claro, los que pueden evitar estas cosas no suelen saber ni siquiera lo que vale un maldito café con leche. Pues eso, que las apuestas están abiertas.



J. Coltrane